¿QUÉ PASA CON LA SALUD MENTAL?

Triste comenzar esta entrada con esta afirmación, pero es una realidad: La salud mental aún en pleno siglo XXI y en medio de una pandemia como lo es el coronavirus, no es prioridad para los gobiernos, e incluso las políticas públicas y los recursos que hay para atender personas con distintos padecimientos relacionados a la salud mental no son claros y son realmente insuficientes.
Asimismo, para muchxs, cuando un conocido o familiar habla acerca de sentirse mal, de padecer ansiedad, depresión -por poner algunos ejemplos- o incluso habla de tener pensamientos suicidas, los llaman exagerados, dramáticos y hasta aseguran que son personas que solo quieren llamar la atención. Por otro lado, tenemos personas que opinan que hablar de salud mental se convirtió únicamente en una “moda” y que hay otros temas que merecen mayor relevancia y atención.
Pero la realidad es que la salud mental debe tener la misma importancia y atención que la salud física, se debe dejar de creer que es una especie de “morbo” o exageramiento, es indispensable para el ser humano, no solo estar sano y cómodo, sino, realmente sentirse sano y cómodo, pero sobre todo seguro.
Es que de por sí el hecho de que minimicen la salud mental hace que muchas personas opten por callar y cargar con sus padecimientos y problemas solxs, que no busquen ayuda, que no avisen, que sientan y asuman que sus sentimientos, pensamientos y vivencias no tienen ningún valor y que lo mejor es guardarse todo y fingir que se “está bien”, así por dentro esa persona esté pidiendo a gritos ayuda y alguien que al menos le escuche.
En mi opinión, guardarse todo para sí mismo, solo enferma y lastima y lo digo por experiencia propia, no porque haya padecido alguna enfermedad mental como ansiedad o depresión -por poner de ejemplo las que más he escuchado- pero lamentablemente en mi infancia me criaron con ese estigma de que es mejor no opinar, no ser “insolente” y guardarse lo que uno siente o piensa, para no incomodar a los demás. No quiero decir tampoco que uno deba ir por la vida diciendo lo primero que se le viene a la mente, porque hay límites, pero que si es cierto que guardarse todo para sí mismo se convierte en un tormento. Créanme, aún trabajo en desaprender esto.
Te quedas con una especie de nudo en la garganta, sientes que de repente te encuentras en la profundidad del mar y que cada vez te hundes más. Es que no, persona que está leyendo esto, no estás siendo exageradx, no eres dramáticx, no le estás dando trascendencia a algo que no la merezca, simplemente estás siendo humanx, estás sintiendo, estás siendo afectadx y te está doliendo y no, no hay nada de malo en esto, ni nada malo en ti.
Soy consciente de que no soy psicóloga, psiquiatra, ni nada por el estilo, pero puedo decir con certeza que hablar todo aquello que nos atormenta es liberador y curativo, es al final del día un acto de amor propio y valentía. Si, no siempre es fácil expresar cómo nos estamos sintiendo, porque a veces ni nosotros mismos nos entendemos; pero, algo si es seguro y es que alguien entenderá nuestro desentendimiento o al menos tiene interés y está dispuestx a escucharnos, así no entiendan muy bien por lo que estamos pasando.
Por eso es importante que cuando notemos que alguien cercano está pasando por algo que de repente le cuesta expresar o no está listo para expresarlo, hagámosle saber que no está solx, que cuenta con uno, no presionemos a que hablen, a veces la simple compañía basta para que se den cuenta que son valiosxs y tienen a alguien que está ahí cuando lo necesiten y hasta cuando no.
Jamás llamemos exageración y drama a lo que los demás están viviendo o sintiendo, porque puede que lo que para ti no es grave, a esa persona le afecte a niveles inimaginables y escuchar con atención sin juzgar, es lo mejor que se puede hacer. Dejemos de minimizar nuestros sentimientos y pensamientos, dejemos de minimizar nuestra estabilidad mental y emocional, porque son igual de importantes que el bienestar físico.
Estemos alertas a las señales, que no siempre son claras y explicitas, incluso con nosotros mismos. Recordemos que no tenemos el control sobre todo lo que nos sucede y que está bien pedir ayuda cuando lo necesitemos. No nos dejemos de ultimas, seamos siempre nuestra mayor prioridad.
Sé que a veces es más fácil ayudar a los que nos rodean, que solucionar nuestros propios problemas y que cuesta reconocer cuando algo está fuera de nuestro control, pero hay que recordar que es algo normal, no somos omnipotentes y no siempre tendremos la respuesta y la solución a todo.
Por eso es indispensable siempre recurrir a alguien de confianza y/o a un especialista. Porque no, ir al psicólogo o al psiquiatra no indica que estás locx, solo indica que te preocupas por ti, por tu estabilidad y por tu bienestar, que al final del día deben ser nuestra prioridad. Hay que seguir trabajando para acabar con todos esos estigmas que aún persisten relacionados con la salud mental.
Básicamente, como nos preocupamos por nuestra nutrición, por nuestra salud bucal y demás, es imprescindible que nos preocupemos por nuestra salud y nuestra estabilidad mental y emocional. Somos humanxs, no máquinas, debemos trabajar para estar sanxs física, mental y emocionalmente. Es un conjunto y debemos hallar un balance.

Publicado por angelicaalorenaa

Comunicación social y periodismo. Amante a la escritura y el café.

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