Este sin duda ha sido un año bastante complejo, con incontables altibajos; en lo personal, me hizo cuestionar y replantear varios aspectos de mi vida, sin duda alguna, me enseñó bastante también.
Si, ha sido muy loco, un año de retos, de sacudidas, de cuestionamientos, de mucha incertidumbre y claramente de darnos cuenta de muchas cosas que tenemos -o por lo menos- de darle el valor que posiblemente antes no les dábamos; por ejemplo, este año me hizo ver lo valiosos que son el tiempo y las oportunidades, asimismo, me recordó lo privilegiada que soy al continuar con mi familia a mi lado y apoyada en ellxs siempre.
Tal vez no tengamos lujos y mi yo del pasado probablemente se enfocaría en quejarse de todo aquello que quiere pero no puede tener; sin embargo, este año me hizo ver que el tener un techo donde dormir, una familia con la que compartir y en la que apoyarme, el poder continuar mis estudios (así fuese de forma virtual) y el que todxs conserven su trabajo, me hace por completo una persona privilegiada, pues es evidente que no todxs pueden decir lo mismo, ya que muchxs tuvieron que posponer sus estudios y otrxs perdieron sus empleos.
Entonces puedo darme por bien servida y no en modo de conformismo, sino de agradecimiento constante por cada privilegio que poseo y ahora soy consciente de tener. Es que a veces solemos enfocarnos en aquello que nos hace falta y no en agradecer lo que ya poseemos y que muy seguramente otrxs aspirarían poder tener.
Igualmente, este año me hizo ver que cualquier cosa que haya que forzar realmente es algo que no vale la pena en absoluto y esto aplica para cualquier ámbito de nuestra vida. Es que el hecho de forzar ya impide que las cosas se den de forma natural y fluyan como debe ser y esto hace que simplemente no se dé lo que uno espera o de la manera que uno planea.
No me malinterpreten, no quiero decir que no hay que esforzarse, solo que el desgaste y la energía que implica el esfuerzo debemos dárselo siempre a aquello que amamos y verdaderamente vale la pena. En lo personal, cuando hago varios intentos para algo y las cosas no se dan, es un claro aviso de que sencillamente ese no es el camino o hay que replantear lo que se está haciendo.
Este año la verdad me dio un sinfín de frustraciones y estrés, no lo voy a negar, pero también me hizo ver que -literalmente- lo que es para uno es para uno y que si algo no se da -aún cuando diste lo mejor de ti- es porque simplemente no es el momento o es algo que no es para ti. Sé que no es fácil darse cuenta de esto cuando estás en medio del estrés y la frustración, pero si algo es cierto, es que, en un futuro, cuando mires hacia atrás, posiblemente hallarás la razón por la que muchas cosas no se dieron.
Sinceramente el 2020 me enseñó bastante, entre muchas cosas, me recordó que la vida solo es una y que no tenemos la certeza de cuándo terminará la nuestra o la de aquellxs que nos rodean; entonces, hay que agradecer por cada persona que nos rodea y aprovechar cada momento que tenemos con ellxs, porque no sabemos cuál será el último.
Definitivamente si, el 2020 me dejó varias reflexiones y también varias incógnitas, no fue para nada un año fácil, pero si un año en el que sin duda aprendí, crecí y mejoré como persona, ¿Y ustedes qué agradecen? y ¿Qué enseñanzas les dejó este 2020?
