Solemos escuchar y hasta nosotros mismos lo hemos dicho: «Sé como eres», «sé real». Pero vivimos en una sociedad que nos condiciona día a día, que nos da parámetros y estándares de comportamientos, formas de ser y hasta de cómo debe ser nuestro físico. Que, además, nos dice lo que se ve «bien» y lo que se ve «mal». Entonces, ¿Soy o no soy? Siempre habrá alguien hablando de ti, criticando o aplaudiendo lo que haces y lo que logras. Siempre habrá quien esté de acuerdo con tu forma de ser y pensar, pero también a quien no le guste ni un poquito.
La cuestión es, ¿Qué tan importante debe ser para uno lo que los demás opinan? Muchos dirán «eso es irrelevante, yo soy como soy y punto», otros dirán «es importante escuchar los que los demás opinan para mejorar». Pero la realidad es que, queramoslo o no, lo que los demás dicen de una forma u otra termina afectando, pues nos saca de nuestra zona de confort, nos hace cuestionarnos y eso es válido.
Pero, ¿Hasta qué punto es bueno ponerle atención a lo que los demás opinan sobre nosotros? El escuchar a los demás puede hacer que dejemos de escucharnos a nosotros mismos y por más egocéntrico que pueda sonar, lo más importante en nuestra vida debe ser lo que nosotros pensamos, lo que queremos y soñamos para nuestra vida.
Es que si no somos nuestra mayor prioridad, siempre estaremos en un vaivén, siempre estaremos incómodos e inconformes con lo que somos, porque estamos constantemente intentando complacer a otros, cuando a quien debemos complacer por encima de todo es a nosotros mismos y a lo que queremos.
La vida es un juego constante, en el que día a día vamos descubriendo algo nuevo y diferente sobre nosotros, sobre lo que somos, sobre lo que amamos u odiamos. Estamos en un constante «autoaprendizaje» y no podemos dejarnos de últimas por complacer a alguien más, nuestra prioridad FUIMOS, SOMOS y SEREMOS siempre nosotros mismos, nadie más.
Al final del día descubriremos a alguien que nos quiera y nos acepte con nuestras peculiaridades y nuestras rarezas, que ame nuestra risa por más escándalosa que esta sea, que ame de repente hacer el ridículo junto contigo y te acompañe en tus mejores y peores momentos.
Y no hay nada más lindo que rodearse de personas con las que puedas ser simplemente tú, sin máscaras ni secretos, ni buscando cómo cubrir eso que creemos puede incomodar a los demás. Hay que buscar siempre la comodidad y esa libertad de ser tú.
Por otro lado, habrá personas con las que no compagines y está bien, porque no estamos obligados a caerle bien a todo el mundo y no siempre tendremos una conexión con quienes nos rodean, eso es normal, hace parte de nuestro recorrido por la vida.
Es que no podemos vivir en función de caerle bien o mal a alguien; debemos vivir en función de «caernos bien» a nosotros mismos, antes que a cualquier otra persona. Mientras nos amemos, aceptemos, valoremos y trabajemos en mejorar eso que sentimos que debemos cambiar, todo fluirá mejor y llegarán personas en nuestra vida que realmente valgan la pena.
En definitiva sí, es bastante difícil ser uno mismo en una sociedad que exige tanto, pero se puede. Se puede ser uno mismo sin lastimar, ni pasar por encima de nadie. Se puede ser uno mismo luchando por lo que se ama. Se puede ser uno mismo con todas nuestras cualidades y defectos, aprendiendo y mejorando día a día. Ser. Un riesgo que hay que tomar.
