Tiempo de conciencia y reflexión

Si algo tengo claro es que la humanidad está pasando por un momento nada fácil, pero también que el hecho de estar en cuarentena es un excelente espacio de reflexión y conexión con nosotros mismos y con quienes nos rodean.
Nuestra rutina diaria absorbe literalmente todo de nosotros, al punto de que a veces ya ni hablamos con las personas con las que vivimos; esa conexión, esa interacción humana se pierde gracias a que estamos siempre pensando en nuestro estudio/trabajo, obligaciones, proyectos, metas, en fin.
Nuestro día a día está reducido en la pantalla del celular y del computador, en las paredes de la oficina/universidad/colegio y a duras penas comemos y dormimos en nuestro hogar. Fuerte, ¿no? Pero totalmente real.
Estar en cuarentena obligatoria es una situación bastante compleja, en especial para aquellos que sufren de ansiedad. Pero, ¿qué tal si vemos esta cuarentena como una oportunidad? Oportunidad para conectarnos con nosotros mismos y con quienes nos rodean.
Oportunidad para redescubrirnos, para retomar pasiones que de repente hemos dejado de lado, para encontrar talentos que quizá no sabíamos que tenemos y por supuesto, oportunidad para detenernos a revisar nuestros hábitos y encontrar formas de ayudar al planeta.
¿Qué tal si leemos ese libro viejo que tenemos y nunca tocamos siquiera? ¿Qué tal si hacemos actividad física al menos una hora al día? ¿Qué tal si pintamos o dibujamos? (así no seamos buenos haciendo esto, como en mi caso jaja) ¿Qué tal si escribes sobre lo que sea y descubres que amas hacerlo y es una gran terapia?
Sé que todas estas actividades suenan como un cliché, pero realmente podemos aprovechar esos espacios de tiempo que tenemos con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Tal vez este encierro obligatorio está haciendo que apreciemos los detalles más pequeños pero significativos, como la compañía de alguien, el poder realizar actividades que habíamos dejado de lado y claramente, el poder estar a salvo en nuestros hogares.
Sé lo complejo que puede ser para aquellos que viven solos y/o que sufren de ansiedad, el hecho de estar en cuarentena. A ustedes solo puedo decirles que estén en constante contacto con sus allegados, hablen con ellos y cada que sientan que la vida se les cae a pedacitos y les cuesta hasta hablar, pueden escribir y sacar todo eso que sienten; no soy psicóloga ni consejera, pero escribir –por lo menos para mí- es prácticamente una terapia y funciona bastante. Ah, y por favor, eviten lo más que puedan ver noticias.
Por otro lado, no permitamos que esta situación saque a relucir la xenofobia y el clasismo. No olvidemos a aquellos que viven de un sustento diario, a los habitantes de calle y a los animalitos abandonados; quienes podamos, ayudemos con los medios que tengamos, no es tiempo de ser individualistas. Y quienes tienen mascotas, por favor cuídenlas y ámenlas mucho, son una hermosa compañía.
Pensemos que algo positivo de quedarnos en casa, es que le estamos haciendo un favor al planeta no sacando nuestros vehículos, disminuyendo el uso de transporte público y la contaminación a causa de nuestros desechos. Entonces también seamos responsables y conscientes del uso que le damos a recursos como el agua, la electricidad y el gas. Y cuando todo esto pase, NO votemos la basura en las calles, quienes puedan, usen medios de transporte alternativos y disminuyamos el uso de plástico. Que esta sea una época de tomar conciencia real sobre nuestro planeta, él nos lo agradecerá y las futuras generaciones también. 🙂
Finalmente, para aquellos familiares y conocidos que son expertos en reenviar cadenas de WhatsApp con imágenes, vídeos y audios de cifras, casos y situaciones alarmantes sobre el COVID-19, recordémosles que estas NO son fuentes oficiales y que no hay que propagar el pánico innecesariamente. Que ya estamos suficientemente inundados de información con las noticias y que esas cadenas no ayudan ni aportan nada a nadie, por el contrario, pueden ser contraproducentes.
Entendamos que el peor virus de nuestra sociedad es el pánico colectivo. Seamos empáticos y pensemos en aquellos que viven solos, en quienes sufren de ansiedad y en los adultos mayores, y NO compartamos información que no sea de fuentes oficiales. Mientras nos quedemos en casa (quienes podemos) y sigamos las recomendaciones del lavado de manos frecuente y el desinfectar los objetos con los que más tenemos contacto, nos mantendremos a salvo a nosotros, a quienes nos rodean y por supuesto, como sociedad. Juntos podemos hacer más amena esta cuarentena y créanlo, JUNTOS saldremos de esta.

Día de la mujer

El 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer, pero, ¿Qué es lo que en realidad se conmemora? ¿Y por qué para muchas de nosotras este día no es motivo de celebración, sino de reflexión y de hacer retrospectiva respecto al papel de la mujer en la sociedad?
Para entender esto, hay que remontarnos a marzo de 1911 en Nueva York, en donde mujeres de la industria textil lucharon por tener jornadas laborales y salarios justos; razón por la cual realizaron una huelga en el noveno piso del edificio de la fábrica, sin embargo, la reacción del dueño al ver esto fue encerrarlas. Lamentablemente, ocurrió un incendio y al no poder salir gracias a que estaban encerradas, murieron más de 120 mujeres allí adentro, luchando por sus derechos y por intentar ser escuchadas.
Es decir, lo que se conmemora cada 8 de marzo es nuestra lucha por la igualdad y la equidad, por el respeto. Porque no nos juzguen y estigmaticen por el hecho de ser mujeres. Porque nuestra capacidad en distintas áreas laborales deje de ser subvalorada. En fin, porque nuestra voz sea cada vez más fuerte.
Ahora, ¿Cómo nos encontramos actualmente? ¿Qué tanto hemos avanzado en nuestra lucha? Tristemente, a pesar de que hemos obtenido muchos logros en cuanto a nuestro reconocimiento y posición en ámbitos en los que antes era impensable ver a una mujer, aún hay mucho por trabajar.
Todavía sufrimos precariedad laboral gracias a estigmas y prejuicios machistas, aún los hombres son mayoría en cargos altos y en profesiones –sobretodo- de ciencias y literatura. Actualmente, en nuestros trabajos nos juzgan más por nuestro físico que por nuestras capacidades respecto a la profesión que ejercemos, somos más vulnerables a sufrir de acoso y maltrato laboral. NO es una EXAGERACIÓN, es una REALIDAD.
Y es que esto es solo en el área laboral. Pues, es alarmante la cifra de feminicidios, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una mujer es asesinada cada dos horas por EL HECHO DE SER MUJER en América Latina, pero ¿Qué ocurre en la sociedad al ver estas cifras bastante escalofriantes? Tristemente, división y discusiones, muchas veces basadas en falacias y no en fundamentos reales.
Porque para muchos y muchas (si, tristemente hay mujeres que opinan esto) las feministas somos unas exageradas al marchar, al hablar y generar debates respecto a nuestro papel en la sociedad. Lo cierto aquí es que nuestra actualidad como mujeres es escalofriante, aterradora, vivimos con temor y zozobra constante de no saber si volveremos a casa, o si nuestras madres, abuelas, hermanas, primas o amigas lo harán también.
O dime, tú, mujer que está leyendo esto, si alguna familiar o amiga no suele decirte antes de despedirse «porfa no se te olvide escribirme apenas llegues» ¿Por qué? ¿Por qué solo por el hecho de ser mujeres tenemos estas preocupaciones? ¿Por qué nos sentimos más seguras si vamos por la calle acompañadas de algún hombre? Este tipo de situaciones no deberían pasar, ni ahora ni nunca. Deberíamos sentirnos seguras a cualquier hora y en cualquier lugar.
Es que esta entrada perfectamente podría ser de la lista de cosas que tenemos que padecer todavía; la cantidad de estigmas, prejuicios y señalamientos que hay sobre nosotras, incluso, tristemente, de parte de otras mujeres.
Entonces, mujer que no se siente representada por la lucha feminista; está bien que no marches, pero no juzgues y estigmatices a quienes sí lo hacen, porque lo hacen por TODAS LAS MUJERES; eso te incluye a ti también, para que no sigas en riesgo y créeme, si algún día faltas, saldremos a marchar por ti, seremos tu voz. Hoy somos la voz de las que ya no están, de las que estamos y nos queremos vivas, y de las que vendrán.
Y hombres; lo mejor que pueden hacer cuando ven a una mujer que les parece atractiva en la calle, es apreciarla y dejarla seguir, sin hacer comentarios sin sentido, sin incomodarnos y hacernos sentir inseguras y por favor, en el trabajo jamás denigren y subvaloren las labores realizadas por una mujer. Entiendan que el feminismo no está contra ustedes, está en contra de comportamientos misóginos y machistas. Estamos en la búsqueda imparable de una verdadera igualdad, así de simple.
Por eso no celebramos, conmemoramos. ESTA ES UNA LUCHA QUE CONTINÚA.

El miedo

El miedo es como un monstruo que te consume poco a poco, que no te deja avanzar, que te estanca y difícilmente deja que encuentres una salida clara y sin complicaciones. Es esa voz en tu cabeza que te dice constantemente “no lo hagas, no puedes, no lo intentes”; que, además, insiste en que todo puede salir mal.
Es algo que todos hemos experimentado en diferentes momentos de nuestra vida, ya sea por las circunstancias o las personas que rodean la situación. Y si, claramente muchos de los que nos rodean no ayudan en absoluto a calmar ese miedo, sino que lo aumentan con comentarios innecesarios e incluso irrespetuosos.
Otras veces somos nosotros mismos los que nos predisponemos en cada situación; llenos de estigmas, prejuicios y más. Llenos de pensamientos en los que solo aparecen las posibles cosas negativas que podrían suceder si intentamos decir o hacer algo.
Como seres humanos estamos llenos de contradicciones, de pensamientos que nos alejan por completo de intentar eso que tanto deseamos; nos quedamos estatizados, paralizados por completo, sin claridad de nada y sin ganas de hacer algo en lo absoluto. El error básicamente no está en tener estos miedos, pues es normal, somos humanos. El error es dejar que estos dirijan nuestras decisiones.
A veces no vemos ese miedo como algo negativo porque simplemente creemos que no nos está afectando. Pero si nos está afectando, pues nos deja estancados, en una zona de confort de la que no queremos salir, por simple pereza o costumbre. Esa zona de confort nos dice “mantente como estás, no cambies nada, no tomes riesgos”. Pero lo que sucede en realidad es que quedamos con un completo desasosiego.
Nos preguntamos “¿Y si fracaso? ¿Y si pierdo? ¿Y si me quedo en la calle?” Qué tal si cambiamos esas preguntas por “¿Y si me va bien? ¿Y si gano? ¿Y si logro lo que espero?” He aprendido que todo lo que nos pasa en la vida depende de la perspectiva con la que lo veamos. Aunque no parezca, las palabras tienen poder, lo suficiente para determinar lo que es nuestra vida.
Una vez leí que «tus pensamientos se convierten en tus palabras, las palabras se convierten en tus actos, los actos se convierten en tus hábitos y los hábitos se convertirán en tu destino». Esto es muy cierto, pues solo es cuestión de escuchar a una persona para entender su vida. Totalmente verídico.
Somos nosotros los únicos que decidimos si seguir alimentando ese monstruo absurdo o nos lanzamos a vivir nuevas experiencias, a aprender a acertar y a fallar también. La vida es eso que debemos asumir, como un riesgo que debemos enfrentar constantemente.
Entonces, ¿Quieres que tu vida sea miedo o riesgo? Tú decides si quedarte en esa zona de confort que te brinda el miedo o si avanzas con las nuevas alternativas que te ofrece el riesgo.

Una pérdida

A mi abuela

«Dedicada a pensar intuí que todo es pasajero, perdiste el rumbo cuando dejaste caer los parpados cansados, hubo palabras que no se pronunciaron…»
Carolina Jaramillo Estrada. A mi padre, pág. 114. El Ruido de mis lápices, 2015.

Perder a un ser amado se siente como si te arrancaran un pedacito de tu ser; como si esa persona se llevara consigo parte de ti, como si quedaras incompleto desde el momento de su partida.
Los seres humanos, por más que sepamos que la muerte es inevitable, nunca estaremos preparados para ver morir a ninguna de las personas que nos rodean; es que ya hacen parte de nuestra vida, de lo que somos, de los que amamos. Hay vivencias, recuerdos, experiencias compartidas y más.
La vida no viene con un manual de instrucciones para saber qué hacer en estos casos, ni en ningún otro; básicamente, quienes seguimos vivos, quienes lloramos esa ausencia, quienes recordamos, somos lo que debemos aprender a vivir con ese vacío, con ese dolor, con esa pérdida.
En mi caso, siempre que la recuerdo, la primera imagen que viene a mi mente es una niña de 3-4 años (yo) sentada en su regazo, entregándole la flor que siempre solía llevarle; feliz, plena, llena de su bondad, de su amor, de esa calidez en su mirada, en sus caricias, en sus abrazos; calidez que sé, no encontraré en nadie más.
La recuerdo fuerte, a pesar de que el paso del tiempo la fue debilitando físicamente; la recuerdo alegre cada que me veía entrar por la puerta. Siempre llena de magia, de luz, de paz; una paz que solo encontraba al estar en su regazo, al ver sus ojos brillantes y poder sentir que ese era mi lugar seguro, mi lugar favorito en el mundo, del que no quería irme nunca.
Hoy, casi 20 años después de tu partida, quiero que sepas que a pesar del paso del tiempo; sigues en mí, en cada paso que doy, en cada proyecto que emprendo, en cada aspecto de mi vida. Que tu calidez, tu luz, tu magia estarán siempre en mí, dándome fuerza y energía; recordándome la importancia de la valentía, de seguir mi instinto, de dejarme llevar por el corazón.
Te llevo tatuada en mi alma, en cada partecita de mi ser; quisiera que hubiera una forma de poder hacer que te escaparas del cielo un rato, poder abrazarte, sentirte, apreciarte y compartir contigo una vez más.
Quiero que sepas que no he cambiado mucho; sigo siendo igual en muchos aspectos (sobre todo en mi estatura, ya que no crecí mucho jaja). Sigo siendo aquella soñadora, aquella curiosa, aquella amante a los dulces, aquella que de vez en cuando necesita abrazos, caricias, que le hagan saber que todo pasa, se transforma y la vida continúa.
Hoy en día me dedico a estudiar algo que he amado desde hace mucho y ahora empiezo este proyecto en Internet en el que claramente debes estar tú; siempre que te pienso recuerdo la importancia de tener amor y pasión por cada cosa que hago, así como lo hacías tú.
Pero también recuerdo lo efímera que es la vida; que no sabes cuánto durará tu vida y la de aquellos que te rodean. Y por eso es importante siempre amarnos, valorarnos y aceptarnos a nosotros mismos, e igual, es importante demostrar cuán valiosos e importantes son quienes nos rodean; pues, no tenemos la certeza de saber cuánto duraremos vivos.
¿Sabes? No soy muy buena con eso de demostrar mis sentimientos; suelo ser mejor con las letras que con las palabras, creo que por eso amor escribir cartas o dedicar canciones, es la mejor manera que tengo para hacerles saber a los demás lo importantes que son para mí. Por eso hoy te escribo a ti.
Gracias por dejarme tantas enseñanzas, aunque haya sido poco el tiempo que compartimos en este plano terrenal, espero llevarlas siempre y sentir que tengo conmigo una parte de ti; en cada cosa que hago, a donde sea que vaya.
Solo me asusta llegar a un punto de mi vida en el que te olvide, porque me estarían arrancando parte de mi felicidad y amor, de los momentos en los que fui verdaderamente feliz. Por eso te pido que guíes siempre mi vida, cada paso que dé; ayúdame a recordar la importancia de amarme, de buscar mi felicidad y plenitud por encima de todo, a no decaer y a hacer lo que amo.
Nunca aprenderé a vivir con tu ausencia, pero espero que cada cosa que hago, que cada paso que doy, que cada riesgo que tomo, te hagan sentir plenamente orgullosa de mi y en el cielo te regocijes al verme.
Te amo, siempre.

¿El feminismo está acabando con la “caballerosidad”?

La frase que está puesta como pregunta en el título de esta entrada, es una frase muy sonada últimamente y es dicha en su mayoría –irónicamente- por mujeres.
Para poder presentar mi opinión al respecto, se hace necesario hablar de tres cosas antes: Qué es feminismo, qué es un “caballero”, qué es “caballerosidad” y cómo son entendidos estos términos en la cotidianidad de esta sociedad contemporánea.

Según la Real Academia Española
Feminismo es: «Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre»
Caballero es: «Hombre que se comporta con distinción, nobleza y generosidad»
Caballerosidad es: «Cualidad de caballeroso»

Ahora con estos conceptos en mente, si podemos hablar de cómo se ven en la praxis de nuestra sociedad.
Yo Angélica Lorena me considero feminista y al escuchar cosas como “el feminismo está acabando con “la caballerosidad” de parte de mujeres que aseguran no sentirse representadas por el feminismo –lo cual respeto, pero no entiendo- me hace cuestionarme varios aspectos: 1. ¿Qué se entiende por “caballero y “caballerosidad” actualmente? Y 2. ¿Realmente necesitamos en nuestra vida más hombres que sepan ser “caballeros”?
Según mi lectura de la realidad, entiendo que “caballero” es aquel hombre atento, amable, generoso, que incluso te dice cosas bonitas, halagos o los comúnmente conocidos “piropos” y aquí me surge una duda, ¿Uno debe recibir esto de cualquier hombre, incluso si este es un completo desconocido? A mí me parece lindo cuando un familiar, amigx, pareja (si tuviese) me dicen “piropos”; pero no hay nada más incómodo que ir por la calle y que de repente te chiflen o te griten cosas, por más “lindas” que puedan ser; ese tipo de situaciones no dejan de hacerme sentir insegura y vulnerable, es que, ¿Por qué recibir este tipo de cosas de parte de COMPLETOS DESCONOCIDOS?
Ahora, dicen “es que hoy en día todo lo toman como acoso, ya no se puede decir nada, ya no se puede ser amable” y créanme, las mujeres sabemos diferenciar muy bien cuando alguien está siendo amable a cuando alguien te está haciendo sentir totalmente incómoda e insegura; hay límites para todo.

Y no, no es que “ahora todo se considere acoso”, es que cada vez somos más las mujeres que no tenemos miedo a hablar cuando nos encontramos en situaciones inseguras; ya no hay miedo de compartir nuestras historias, por más incómodas que puedan ser. Porque la realidad es que –según datos presentados por El Espectador- el 64% de las mujeres en Bogotá, específicamente, han manifestado ser víctimas de acoso callejero. Esto sin ir más allá -por ejemplo- hablando de los casos de acoso que se presentan en el lugar de estudio o trabajo; que, de estos, sí que abundan.
Es que ser atento no está mal, lo que está mal es que algunos disfracen el abuso de confianza, el irrespeto y el generar incomodidad con el hecho de ser “caballero y amable”. Es cierto que a las mujeres nos gusta que nos hagan sentir bien, que nos halaguen, que nos recuerden lo hermosas y valiosas que somos. Pero para todo esto ya tenemos a nuestros conocidos; familiares, amigos, pareja, personas de nuestro entorno social. Muchos dicen “es que a las mujeres no les incomodan los piropos mientras se los diga un man que esté ”bueno”.
Entonces me pregunto, ¿Quiénes dicen esto consideran que el feminismo en este asunto en particular es selectivo? Pues debo decirles que, personalmente, por más que el man “esté bueno” seguirá siendo incómodo y molesto que me chifle, me grite o me diga la primera estupidez que se le venga a la cabeza UN COMPLETO DESCONOCIDO; alguien que no conozco, que no me conoce y al que no le pedí su opinión respecto a mi cuerpo o mi ropa, NADA.
Simplemente es diferente cuando un halago, “piropo” o como le quieran decir, viene de parte de un conocido, o básicamente de alguien con quién estás empezando a salir; porque ahí hay química, hay atracción; lo que se le conoce como consentimiento. Por lo tanto, no deberían pretender enredar las cosas sacando todo de contexto y justificando lo injustificable. Porque no es una cuestión de ser selectivas a la hora de “recibir piropos”, es una cuestión de respeto a nuestra dignidad.
Así que, hombres: Los invitos a ser “caballeros” con sus mamás, hermanas, pareja, etc, todas las mujeres que los rodean; háganlas sentir amadas, valoradas, respetadas y sobre todo SEGURAS. No tienen que dejar de ser “caballeros” en ningún ámbito, pero si hay que ser respetuosos por encima de todo; básicamente, como dice un dicho: «el mejor “piropo” que le puedes dedicar a una mujer en la calle, es callarte y dejarla caminar en paz, sin hacerla sentir incómoda e insegura». Esto es algo que aplica para cualquier entorno social.
Y mujeres: Aprendamos a distinguir atención y amabilidad de irrespeto y acoso, tengamos siempre clara una cosa: NINGUNA merece ser acosada; por su ropa, por su cuerpo, porque está sola en el momento, por NINGUNA RAZÓN. Todas merecemos respeto a nuestra integridad y dignidad, merecemos sentirnos seguras en cualquier espacio.

En conclusión: Las mujeres no necesitamos que los hombres hagan cosas extraordinarias por nosotras, con que podamos sentirnos cómodas, tranquilas y seguras con su compañía es más que suficiente.

Y tú, ¿Sigues pensando que el feminismo está acabando con los “caballeros”? ¿Consideras que es necesario que los hombres sean «caballeros»? ¿O es suficiente con que te hagan sentir cómoda y segura?

A mi yo de hace 10 años:

No hay que tener miedo a fracasar; equivocarse es parte del proceso de vivir, te enseña, te hace crecer y te guía siempre para ser mejor.

Eres valiosa, lo suficiente para amarte y aceptarte tal y como eres; incluso con tus peculiaridades, ya que ningún ser humano nació desprovisto
de estas. No es sano aferrarse a personas que no valoran tu compañía, que no valoran el tenerte en sus vidas. Mereces siempre estar rodeada de
personas que te hagan bien, que te ayuden a crecer, que disfruten tus triunfos como si fueran suyos y por supuesto, que te hagan saber cuando
no estás haciendo las cosas bien; no mereces menos, ya que tu eres mucho.

Valora a quienes te rodean y siempre demuestrales cuán importantes son estas personas para ti, no tengas miedo a dar mucho y ser decepcionada;
las decepciones hacen parte de la vida y te muestran quien vale la pena y quien no; además, si das mucho, es porque ERES mucho, entonces no
pierdes, a ti te pierden.

Toma riesgos; si las cosas salen bien, ganas, sino, aprendes. Es necesario arriesgarte; por lo que amas, por tus creencias, por tus posturas, por
TI. No tienes el control de todo, pero es necesario de vez en cuando dejarse llevar por los impulsos del corazón, este normalmente no falla. Y si
lo hace, piensa que siempre diste lo mejor de ti y quédate con esa enorme satisfacción.

Finalmente:
No dejes que el miedo arruine NADA; todos tus sueños, metas y proyectos las podrás alcanzar mientras tengas amor, disciplina y
constancia en cada cosa que haces, mientras tengas objetivos claros y no te alejes de tus convicciones y creencias. No tienes que esforzarte por
demostrarle nada a nadie; solo tú conoces cuánto te esfuerzas y cuánto vales como persona.
Es bueno dejarse aconsejar, pero haz siempre lo que realmente amas y te hace feliz, esa debe ser tu prioridad POR EL RESTO DE TU VIDA.

Ámate, ámate mucho, eres valiosa y más fuerte de lo que imaginas.

Y tú, ¿Qué le dirías a tu ‘yo’ de hace 10 años?

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