El miedo

El miedo es como un monstruo que te consume poco a poco, que no te deja avanzar, que te estanca y difícilmente deja que encuentres una salida clara y sin complicaciones. Es esa voz en tu cabeza que te dice constantemente “no lo hagas, no puedes, no lo intentes”; que, además, insiste en que todo puede salir mal.
Es algo que todos hemos experimentado en diferentes momentos de nuestra vida, ya sea por las circunstancias o las personas que rodean la situación. Y si, claramente muchos de los que nos rodean no ayudan en absoluto a calmar ese miedo, sino que lo aumentan con comentarios innecesarios e incluso irrespetuosos.
Otras veces somos nosotros mismos los que nos predisponemos en cada situación; llenos de estigmas, prejuicios y más. Llenos de pensamientos en los que solo aparecen las posibles cosas negativas que podrían suceder si intentamos decir o hacer algo.
Como seres humanos estamos llenos de contradicciones, de pensamientos que nos alejan por completo de intentar eso que tanto deseamos; nos quedamos estatizados, paralizados por completo, sin claridad de nada y sin ganas de hacer algo en lo absoluto. El error básicamente no está en tener estos miedos, pues es normal, somos humanos. El error es dejar que estos dirijan nuestras decisiones.
A veces no vemos ese miedo como algo negativo porque simplemente creemos que no nos está afectando. Pero si nos está afectando, pues nos deja estancados, en una zona de confort de la que no queremos salir, por simple pereza o costumbre. Esa zona de confort nos dice “mantente como estás, no cambies nada, no tomes riesgos”. Pero lo que sucede en realidad es que quedamos con un completo desasosiego.
Nos preguntamos “¿Y si fracaso? ¿Y si pierdo? ¿Y si me quedo en la calle?” Qué tal si cambiamos esas preguntas por “¿Y si me va bien? ¿Y si gano? ¿Y si logro lo que espero?” He aprendido que todo lo que nos pasa en la vida depende de la perspectiva con la que lo veamos. Aunque no parezca, las palabras tienen poder, lo suficiente para determinar lo que es nuestra vida.
Una vez leí que «tus pensamientos se convierten en tus palabras, las palabras se convierten en tus actos, los actos se convierten en tus hábitos y los hábitos se convertirán en tu destino». Esto es muy cierto, pues solo es cuestión de escuchar a una persona para entender su vida. Totalmente verídico.
Somos nosotros los únicos que decidimos si seguir alimentando ese monstruo absurdo o nos lanzamos a vivir nuevas experiencias, a aprender a acertar y a fallar también. La vida es eso que debemos asumir, como un riesgo que debemos enfrentar constantemente.
Entonces, ¿Quieres que tu vida sea miedo o riesgo? Tú decides si quedarte en esa zona de confort que te brinda el miedo o si avanzas con las nuevas alternativas que te ofrece el riesgo.

Publicado por angelicaalorenaa

Comunicación social y periodismo. Amante a la escritura y el café.

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