Una pérdida

A mi abuela

«Dedicada a pensar intuí que todo es pasajero, perdiste el rumbo cuando dejaste caer los parpados cansados, hubo palabras que no se pronunciaron…»
Carolina Jaramillo Estrada. A mi padre, pág. 114. El Ruido de mis lápices, 2015.

Perder a un ser amado se siente como si te arrancaran un pedacito de tu ser; como si esa persona se llevara consigo parte de ti, como si quedaras incompleto desde el momento de su partida.
Los seres humanos, por más que sepamos que la muerte es inevitable, nunca estaremos preparados para ver morir a ninguna de las personas que nos rodean; es que ya hacen parte de nuestra vida, de lo que somos, de los que amamos. Hay vivencias, recuerdos, experiencias compartidas y más.
La vida no viene con un manual de instrucciones para saber qué hacer en estos casos, ni en ningún otro; básicamente, quienes seguimos vivos, quienes lloramos esa ausencia, quienes recordamos, somos lo que debemos aprender a vivir con ese vacío, con ese dolor, con esa pérdida.
En mi caso, siempre que la recuerdo, la primera imagen que viene a mi mente es una niña de 3-4 años (yo) sentada en su regazo, entregándole la flor que siempre solía llevarle; feliz, plena, llena de su bondad, de su amor, de esa calidez en su mirada, en sus caricias, en sus abrazos; calidez que sé, no encontraré en nadie más.
La recuerdo fuerte, a pesar de que el paso del tiempo la fue debilitando físicamente; la recuerdo alegre cada que me veía entrar por la puerta. Siempre llena de magia, de luz, de paz; una paz que solo encontraba al estar en su regazo, al ver sus ojos brillantes y poder sentir que ese era mi lugar seguro, mi lugar favorito en el mundo, del que no quería irme nunca.
Hoy, casi 20 años después de tu partida, quiero que sepas que a pesar del paso del tiempo; sigues en mí, en cada paso que doy, en cada proyecto que emprendo, en cada aspecto de mi vida. Que tu calidez, tu luz, tu magia estarán siempre en mí, dándome fuerza y energía; recordándome la importancia de la valentía, de seguir mi instinto, de dejarme llevar por el corazón.
Te llevo tatuada en mi alma, en cada partecita de mi ser; quisiera que hubiera una forma de poder hacer que te escaparas del cielo un rato, poder abrazarte, sentirte, apreciarte y compartir contigo una vez más.
Quiero que sepas que no he cambiado mucho; sigo siendo igual en muchos aspectos (sobre todo en mi estatura, ya que no crecí mucho jaja). Sigo siendo aquella soñadora, aquella curiosa, aquella amante a los dulces, aquella que de vez en cuando necesita abrazos, caricias, que le hagan saber que todo pasa, se transforma y la vida continúa.
Hoy en día me dedico a estudiar algo que he amado desde hace mucho y ahora empiezo este proyecto en Internet en el que claramente debes estar tú; siempre que te pienso recuerdo la importancia de tener amor y pasión por cada cosa que hago, así como lo hacías tú.
Pero también recuerdo lo efímera que es la vida; que no sabes cuánto durará tu vida y la de aquellos que te rodean. Y por eso es importante siempre amarnos, valorarnos y aceptarnos a nosotros mismos, e igual, es importante demostrar cuán valiosos e importantes son quienes nos rodean; pues, no tenemos la certeza de saber cuánto duraremos vivos.
¿Sabes? No soy muy buena con eso de demostrar mis sentimientos; suelo ser mejor con las letras que con las palabras, creo que por eso amor escribir cartas o dedicar canciones, es la mejor manera que tengo para hacerles saber a los demás lo importantes que son para mí. Por eso hoy te escribo a ti.
Gracias por dejarme tantas enseñanzas, aunque haya sido poco el tiempo que compartimos en este plano terrenal, espero llevarlas siempre y sentir que tengo conmigo una parte de ti; en cada cosa que hago, a donde sea que vaya.
Solo me asusta llegar a un punto de mi vida en el que te olvide, porque me estarían arrancando parte de mi felicidad y amor, de los momentos en los que fui verdaderamente feliz. Por eso te pido que guíes siempre mi vida, cada paso que dé; ayúdame a recordar la importancia de amarme, de buscar mi felicidad y plenitud por encima de todo, a no decaer y a hacer lo que amo.
Nunca aprenderé a vivir con tu ausencia, pero espero que cada cosa que hago, que cada paso que doy, que cada riesgo que tomo, te hagan sentir plenamente orgullosa de mi y en el cielo te regocijes al verme.
Te amo, siempre.

Publicado por angelicaalorenaa

Comunicación social y periodismo. Amante a la escritura y el café.

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